Chill in Xmas

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Detalles del viaje

Filipinas es un mosaico de islas donde el azul del océano se funde con el verde de selvas y montañas. Cada rincón cuenta historias, desde mercados vibrantes hasta arrecifes de coral que susurran vida. Este itinerario recoge lugares esenciales de Filipinas como El Nido, pero también gemas escondidas como Cebú. Será perfecto viajar entre los meses de diciembre y abril, ¿existe un plan mejor para alejarse del frío y la oscuridad de los días tan cortos de invierno? Esto sí que serán unas Navidades diferentes…

Moalboal en la isla de Cebú, es un lugar con un rollito especial. Quizás sea diferente porque la gente de las montañas es especialmente sonriente. Aquí los planes son top: rutas por las aldeas de la sierra, snorkel para ver los bancos de sardinas y tortugas, barranquismo, aguas termales, cascadas, hasta la propia ciudad es un sitio súper divertido. Después, en Palawan, comeremos pescadito frito en Port Barton que queda rodeado de palmeras. Al norte de Palawan se encuentran las formaciones kársticas tan famosas del Sudeste Asiático. La roca adquiere unas formas puntiagudas e irregulares y están bañadas por un mar transparente. Tomaremos un barco tradicional, bangka, para saltar de isla en isla. Podremos terminar buceando con mantas raya en un pueblo mágico alejado del ajetreo y los turistas, un secreto bien guardado.

Duración: 14 días / 13 noches

Primer contacto con los pinoy y la gastronomía filipina, te recomendaría empezar por el siomai y el lechón, dos clásicos que no fallan. Repondremos fuerzas en la capital para comenzar la ruta al día siguiente.

A la mañana tomaremos un vuelo hacia la isla de Cebú, concretamente nos dirigimos a Moalboal. Pasearemos por las intrincadas calles de Panasagma Beach y celebraremos nuestra llegada con un coctel con la puesta de sol.

Es muy complicado decidir cuál podría ser la actividad favorita, ya que todas resultan espectaculares. Sin embargo, esta excursión tiene un lugar especial en el corazón de cualquiera. A medida que asciendes el puerto de montaña con la moto entre los picos de la cordillera, sientes como baja la temperatura, hueles la humedad y percibes en la mirada de la gente mucha tranquilidad. Las vistas de las montañas verdes y el mar casi pasan a ser secundarios.

Solo hay que meter la cabeza debajo del agua para ver que el fondo marino es absolutamente brutal. Alberga un sinfín de sardinas nadando al unísono en un arrecife coralino que nutre a las tortugas. Quién sabe, con suerte podremos avistar al majestuoso tiburón ballena. Puede ser una gran oportunidad de descubrir las profundidades buceando con botella. Se trata de un lugar idóneo por la tranquilidad de las aguas.

Barranquismo en unas cascadas preciosas. Aunque es una actividad apta para todos los públicos, es sumamente recomendable. Posteriormente, participaremos en una actividad con fines sociales.

Toca despedirse del que se ha convertido en nuestro nuevo hogar con un último bañito con las tortugas de White Beach. Traslado al aeropuerto de Cebú City embarcaremos en un vuelo camino a una nueva isla, siendo el destino final Port Barton. Aquí cargaremos las pilas para las aventuras que restan, después de lo vivido en Cebú.

Este rincón logra equilibrar a la perfección la esencia local con el dinamismo que aportan los viajeros. No es algo masivo ni mucho menos, aunque es habitual cruzarse con backpackers que contribuyen al ambiente relajado y súper alegre. Aquí exploraremos playas de ensueño, esas que parecen salidas de una postal y encarnan la idea clásica de paraíso tropical. También es un lugar para probar la deliciosa gastronomía local, y disfrutar del ambiente nocturno liderado por el reggae y los rastafaris.

Tomaremos una furgoneta rumbo a El Nido, nuestro destino soñado. Por la tarde, recorreremos las encantadoras playas de Corong Corong y Las Cabañas. El atardecer aquí es algo que no nos podemos perder, colores que transforman el cielo, espectáculo que debemos acompañar con un coco. Cuando cae la noche, el ambiente se transforma: las calles cobran vida con el aroma de los “satays” que se asan en la plaza principal y la música comienza a llenar cada rincón. Es el momento perfecto para dejarse llevar por la energía del lugar.

Y llegó el momento… Las famosas playas paradisíacas de El Nido. Saldremos temprano en la mañana y la experiencia ocupa casi todas las horas de luz. El equipo que se ocupa de esta actividad es fenomenal así que no tendremos que ocuparnos de nada más que disfrutar del mar e ir hambrientos a la sabrosísima comida que prepara la tripulación en la playa.

Segundo día consecutivo de island hopping y es que esta impresionante bahía merece toda la atención que podamos darle. La diversidad de paisajes hace imposible dedicarle menos tiempo. En la segunda jornada, el enfoque será descubrir las cuevas ocultas y las lagunas de aguas cristalinas que la caracterizan. No es de extrañar que este recorrido sea uno de los favoritos de quienes visitan la zona; la mezcla de naturaleza y tranquilidad logra conquistar a todos.

Cambiamos de ubicación para una noche a un pueblo diminuto pero encantador, una experiencia inolvidable: tiene un fondo marino lleno de vida y la oportunidad de nadar entre mantas raya, rodeados de un arrecife que se mantiene prístino, como un verdadero tesoro escondido. Es perfecto para descansar y desconectar, en él reina la calma ya que apenas residen unas mil personas.

El regreso será un deleite para los sentidos. Es difícil resistir la tentación de detenerse continuamente para disfrutar de las vistas, pero el objetivo es llegar a tiempo a las playas cercanas a El Nido. Una vez allí, decidiremos según el ánimo: ¿un rato de música y ambiente en un chiringuito? ¿Un partido improvisado de vóley-playa? ¿O simplemente tumbarnos a disfrutar del sol y la brisa? Para los más activos, también está la opción de intentar un poco el surf antes de despedirnos de esta maravillosa costa.

En nuestro regreso a Manila, participaremos en un proyecto social con un impacto directo en las comunidades locales. Este tipo de actividades no solo permiten aportar nuestro granito de arena, sino también reflexionar sobre las realidades y desafíos que enfrenta la sociedad filipina. El propósito no se limita a lo que podamos hacer en el momento, sino a generar empatía y conciencia sobre las dificultades que enfrentan muchas comunidades.

Ha llegado ese inevitable momento que todos preferiríamos evitar: el final de nuestra aventura. Con el corazón lleno de recuerdos, nos despediremos sabiendo que este no es el cierre, sino el inicio de futuras experiencias. Este viaje nos deja no solo paisajes y momentos inolvidables, sino también una forma distinta de entender el mundo y es que es OTRA MANERA DE VIAJAR…

Desde Moali Explore, les deseamos un feliz regreso y esperamos volver a acompañarlos en la próxima. ¡Hasta pronto!

Memorias de viajeros

Con
tacto

Mikel Bermúdez
Viajo en Junio de 2023